13/9/15

La irracionalidad te lleva a la nulidad

Ricardo León Pastor Árbitro


En el Expediente Nº 277-2013, la Primera Sala con Subespecialidad Comercial de la Corte Superior de Justicia de Lima anuló un laudo arbitral por defecto lógico.

Es el único caso, entre los muy pocos en que esta Corte Superior de Justicia se ha animado a anular un laudo, ¿por qué? Porque normalmente los laudos son bien motivados.

 

Para cumplir con tal condición, el argumentador debe hacer una doble justificación.

 

Por un lado, la justificación interna, esto es, que de la información contenida tanto en la premisa normativa como en la premisa de hecho, se obtenga una conclusión válidamente deducida de ambas premisas; y, por otro lado, la justificación externa, que supone que cada premisa cuente con razones materiales suficientes mediante las cuales se demuestre su corrección.

 

En el caso del Expediente Nº 277-2013, la Sala Superior con Subespecialidad Comercial analizó un laudo arbitral en que habían intervenido un contratista contra un ministerio.

 

Luego de laudar, el contratista dirigió un recurso de exclusión intentando que una de las decisiones adoptadas en el laudo sea retirada del mismo.

 

De acuerdo con el razonamiento de la referida sala superior, al momento de resolver este recurso, el tribunal arbitral dio varios motivos que hacían suponer que su decisión sería favorable al pedido de exclusión, pero finalmente decidió no excluir el extremo solicitado por el contratista.

 

La situación es muy similar a la que se presenta cuando leemos una resolución judicial, la que parece argumentar claramente en el sentido de declarar fundada una determinada pretensión, pero que sorpresivamente la declara infundada.

 

Este es un error lógico, porque la decisión adoptada no contiene la información que había sido proporcionada en las premisas del caso: norma aplicable y hecho establecido.

 

Sin razonamiento lógico no se cumple una condición mínima de racionalidad, por lo que el argumento no se sostiene.

 

Por tanto, cuide la consistencia entre sus premisas y la conclusión que adopte.

EL PERUANO